La paz os dejo, mi paz os doy (Jn 14,27)
Sueño un día, Señor,
en que los hombres se adiestrarán para la paz,
donde el negro y el blanco,
el gitano y el rico,
el obrero y el que lo tiene casi todo,
se encontrarán para contar en tu nombre,
porque tú eres la paz.
Sin ti, Señor, no existe paz posible,
las fábricas de armas
seguirán inventando muertes sofisticadas,
armamento con perfume de tragedia.
Señor, si tú no estás con nosotros,
en vano nos esforzamos
en hacer un mundo unido.
Señor, danos siempre la paz.
Paz para un mundo en guerra,
donde los hombres vivan en armonía,
porque el amor es el arma principal.
Jesús, paz y vida,
haznos constructores de la paz,
que viva en nosotros
la alegría de matar a la guerra.
Danos paz para construir un mundo
lleno del gozo de la fraternidad.
Familia Pavoniana de Cáceres



