“En aquel tiempo, al ver Jesús al gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron a sus discípulos; y Él se puso a hablar, enseñándoles: -Dichosos …” (Mt, 5)

 

Las Bienaventuranzas nos invitan a luchar por un mundo nuevo y mejor, sin rendirnos frente a las injusticias, las violencias, el cansancio y el dolor.

Ocho deseos evangélicos

1. Ojalá lleguemos a ser pobres de corazón y desprendidos;

¡cuanto mejor le irá entonces a este mundo que todos habitamos!

2. Ojalá sepamos ponernos en el lugar de los que sufren;

el mundo se llenará aquel día de consuelo.

3. Ojalá nuestra actitud en todo sea de sencillez y humildad;

las relaciones humanas se convertirán en oportunidad para conocernos y estar a gusto.

4. Ojalá que vayamos por la vida con la pura verdad y la justicia por delante;

estará echada la base por el respeto de todos los derechos humanos.

5. Ojalá que nuestro corazón sea compasivo y capaz de perdonar; 

veremos cómo los hogares y los centros de trabajo se llenan de ternura.

6. Ojalá cultivemos un corazón transparente, desprovisto de malas intenciones;

¡que a gusto se va a estar a nuestro lado!

7. Ojalá, suprimida toda violencia, nos apuntemos al diálogo y la tolerancia;

con sólo tratarnos, crecerá la alegría de nuestros semejantes.

8. Ojalá nos sintamos amados por Dios;

nunca tendremos miedo de volver a sus brazos de Padre.

 

¡Las agujas del reloj cuando reímos vuelan; cuando lloramos se arrastran! 

Familia Pavoniana de Cáceres