Recuerdo de la visita al Cottolengo, donde unas Hermanas de una Congregación Religiosa y unos/as voluntarios/as atienden con cariño a unas personas con grandes limitaciones. Les hemos llevado nuestro cariño y una aportación económica. Ha sido un bonito y emocionante encuentro con un pedacito de «cielo» hecho de fe, de esperanza y de amor al lado del dolor y de la marginación. ¡Volveremos! ¡Os podéis apuntar!


P. Gianni – Familia Pavoniana de Cáceres



