Oración - Manos - Velas

El talento más grande que Dios me ha dado es la capacidad de rezar.
En medio del triunfo y la desesperación, del amor y el sufrimiento,
los aplausos y los desprecios, siempre encenderé en mi corazón
la lámpara de la plegaria.
Ésta me guiará a través de las brumas de la duda,
la oscuridad de la ineficacia,
el estrecho camino sembrado de espinas de la enfermedad y dolor,
y las traicioneras trampas de la tentación.

Mientras se pueda rezar,
siempre habrá valentía y esperanza.
La plegaria matutina es la llave
que me abrirá los tesoros de las
bendiciones de Dios y la nocturna
me colocará bajo su protección.

«La oración ha salvado mi vida». (Gandhi)

Familia Pavoniana de Cáceres