Después de la experiencia del año pasado, tan enriquecedora para toda la familia, esta Semana Santa hemos vuelto al Colegio San José de Villafranca de los Barros para celebrar la Pascua familiar junto a familias venidas de Badajoz, Mérida, Madrid, Sevilla, Granada, …
Una de las cosas más bonitas que vivimos en la Pascua es que da igual del sitio del que vengamos, del carisma que ha forjado nuestra fe; todas las familias, mayores y pequeños, compartimos la misma fe en Jesús que resucita para todos nosotros.
Si la Pascua se quedase en una celebración más, no serviría nada más que para pasar unas buenas vacaciones junto a buena gente.
Pero no, la Pascua nos recuerda que somos débiles como Pedro o Judas, cuando traicionan a Jesús; pero que aun así Dios nos quiere, nos perdona y quiere que nosotros también nos perdonemos para que no nos quedemos paralizados y sigamos ayudando a construir su reino; un reino en el que los primeros son los más pobres y necesitados.
La Pascua también nos recuerda que las hermanas Marta y María, María Magdalena y su madre, jamás abandonaron a Jesús, y que nosotros tenemos que intentar seguir su ejemplo dando testimonio de nuestra fe allí donde estemos.
La Pascua nos recuerda que Jesús RESUCITA cada día, y no quiere que nosotros nos quedemos detrás de la piedra del sepulcro. Él resucita cada día para que salgamos a su encuentro, para que no nos escondamos detrás de nuestras inseguridades y comodidades. Él resucita cada día para que le tengamos presente en nuestras acciones. Él resucita cada día para que vivamos con la tranquilidad y alegría de saber que somos amados por Dios, a pesar de nuestras pobrezas y limitaciones. Él nos quiere como somos y valora todo el esfuerzo que hacemos por seguirle y hacer la vida mejor a los que nos rodean.
Para nuestros hijos, la Pascua también es un momento muy especial. Ellos no llegan de vacío. Al igual que nosotros, traen todo el cariño, amistad y valores aprendidos en nuestra casa pavoniana. Pero también vuelven llenos, porqué además de juego y diversión, ellos también viven la pasión y resurrección de Jesús. También rezan junto a otros niños, y ven que eso de hablar de Jesús y de valores, no es una cosa aislada de nuestro grupo; que hay otros niños y niñas como ellos que también disfrutan viviendo la fe.
Damos gracias a Dios por habernos dado la oportunidad de vivir de nuevo la Pascua Familiar, y le pedimos que nos ayude a mantener la llama de la Resurrección viva a nuestro alrededor.
María José y Pedro
Familia Pavoniana de Cáceres




