Padre nuestro que estás en los cielos,
perdóname, por favor,
las cosas malas que he hecho:
el mal humor y las palabras de rabia, el egoísmo y el querer
lo mejor para mí;
el hacer sufrir a otras personas.
Dios mío, tú nos creaste y nos amas.
Gracias por perdonarnos siempre.
Haz que enseguida, cada vez que
hemos hecho algo mal, vayamos a ti
para ser perdonados y
nos acerquemos a nuestro hermano para reconciliarnos.
Entonces no se habrá estropeado
nuestro día con el disgusto y
podremos ser felices.
Familia Pavoniana de Cáceres



