Para todos nosotros, como pavonianos, la llegada de la fiesta de la Inmaculada es siempre un motivo de gran alegría y una oportunidad para crecer en la fe y en el cariño a nuestra Madre, la Virgen María.
Para prepararnos bien ante este día, el pasado 6 de diciembre nos reunimos en una breve convivencia, en la que unas imágenes y una oración dedicada a la Virgen nos ayudaron a acercarnos más a ella para pedirle protección en nuestras vidas y agradecerle todas las bendiciones que recibimos cada día.
Ya al día siguiente celebramos la solemne Misa de la Vigilia de la Inmaculada en la Ermita del Vaquero. En un momento de la celebración, el padre Gianni y el hermano Javier renovaron los votos, y unos laicos renovaron las promesas bautismales, con el compromiso de seguir amando y cuidando de las personas más pobres y necesitadas que se encuentran a nuestro alrededor, tal como nos enseñó nuestro querido P. Pavoni.
Y para afianzar este compromiso, recitamos todos juntos la siguiente oración a la Virgen:
“María, escucha mi oración.
Ayúdame a decir contigo: Hágase en mí según tu Palabra.
Dame tu fe para amar a Dios con todo mi corazón.
Dame tu disponibilidad para ayudar a todos mis hermanos
y a los más necesitados con más cariño. Amén.”
El día 8 de diciembre, toda la Familia pavoniana, participó en la solemne celebración que tuvo lugar en la Concatedral de Santa María, presidida por nuestro obispo. El coro Alborada animó con sus canciones esta importante festividad.
Una vez acabada la Eucaristía, disfrutamos todos juntos en la casa pavoniana de una rica comida y de una gran alegría por seguir juntos e ilusionados, después de tantos años, siempre guiados por la protección y el ejemplo del P. Pavoni.
Blanca Murillo
Familia Pavoniana de Cáceres

Representación de la anunciación por los niños de Alborada

Renovación de las promesas de religiosos y laicos

Rezando el Pedre Nuestro

Compartiendo un dulce después de la Vigilia de la Inmaculada



