Aniversario de gracia y alegría

Pienso que  nuestro querido padre San Ludovico Pavoni compartirá con nosotros la alegría de este aniversario. Su amor a la Iglesia, su opción por los jóvenes y su cuidado preferencial por los pobres han sido también el compromiso y la misión de la Familia Pavoniana de Cáceres.       

Yo, p. Gianni, llevo aquí más de la mitad de mi vida… y todavía no me he cansado, ni aburrido, ni desilusionado porque en este tiempo de gracia he escuchado y querido a muchísimas personas, he acompañado con ilusión y entusiasmo a centenares de jóvenes. He compartido sus lágrimas y sus alegrías en las parroquias, en los colegios, en la universidad, en la cárcel, en la calle…

Además he recibido miles de sonrisas, de besos y abrazos que me han hecho sentirme muy afortunado y agradecido a Dios, a nuestra querida Madre María, al padre Pavoni, a esta Diócesis y a todos los cacereños. ¡Sois parte  importante de mi gran familia y de mi vida!

Un ex preso, que hace unos días me invitó a tomar un café, me decía: “Gianni, te aprecio mucho y te quiero desde hace 36 años, desde cuando me tendiste tu mano en la amargura y la soledad de la prisión… ¡tú nunca me dejaste solo…!”  Le di un abrazo llorando de emoción. Es la misma mano y el corazón que he intentado ofrecer, a pesar de mis fallos, a las personas, especialmente a los jóvenes y,  con más cariño, a los pobres, en estos inolvidables 40 años que he vivido en esta maravillosa y acogedora ciudad de Cáceres. A todos vosotros también os doy un abrazo llorando de emoción.

¡Gracias de corazón!   Vuestro padre y amigo Gianni