Felices quienes siguen confiando,

a pesar de las dificultades de la vida.

Felices quienes abren nuevos caminos y

apartan de su vida: odios, discordias,

enfrentamientos, injusticias y amarguras.

Felices quienes ofrecen esperanza

con una sonrisa en los labios

y con mucha ternura en el corazón.

Felices quienes cantan al levantarse y

reparten ilusión a manos llenas

con su ejemplo y sus obras.

Felices los que creen que Dios

es un padre bueno

que no castiga nunca,

sino que nos acompaña, nos alienta y

desea nuestra felicidad.

Familia Pavoniana de Cáceres