Al igual que preparamos nuestro hogar de la mejor manera posible para recibir la visita de alguien muy querido y le ofrecemos lo mejor de nosotros mismos mientras permanece a nuestro lado, así también un buen número de amigos del Grupo Alborada y la Familia Pavoniana de Cáceres, quisimos preparar nuestro corazón, en este tiempo de Adviento, a la venida de Jesús. Para ello, dedicamos parte de la mañana del pasado 6 de diciembre a hacer un alto en nuestras ajetreadas y ocupadas agendas, para pedirle a Dios que entre en nuestras vidas y nos ayude a caminar.
Con la ayuda de unas imágenes, unas interesantes reflexiones y una breve oración, nos dimos cuenta de que no podemos pretender aspirar a ser simple canal, saturado de actividades y tareas diarias, pero vacíos y faltos de amor. Ojalá en este tiempo de preparación a la Navidad, sepamos acudir a la verdadera Fuente, que es Dios, para llenarnos de su luz, esperanza y amor, y poder después repartirlo a manos llenas. Es cierto que Él nos pedirá renuncias, sacrificios y esfuerzos, pero sólo así conseguiremos alcanzar grandes y hermosas metas que, sin duda, dejarán una profunda huella a nuestro alrededor.
Pero no estamos solos en esta hermosa tarea, con motivo de la fiesta de la Inmaculada, Jesús nos invita a coger la mano de su madre y caminar junto a ella, sintiendo su cariño y protección, para aprender de ella a decir un “SÍ” valiente y confiado.
Sólo así estaremos realmente preparados para vivir nuestra mejor Navidad, cuando decidamos dejar entrar a Dios en nuestro corazón y nacer de nuevo cada día con el firme propósito de llenar todas nuestras horas de entrega y amor.
Blanca. Familia Pavoniana de Cáceres.
Oración del Papa Francisco que nos ayudo a reflexionar sobre cúal queremos que sea nuestro papel en la próxima Navidad.
La Navidad eres tú
Navidad eres tú, cuando decides nacer de
nuevo cada día y dejar entrar a Dios en tu corazón.
El pino de Navidad eres tú, cuando resistes
vigoroso a los vientos y dificultades de la vida.
Los adornos de Navidad eres tú, cuando tus
virtudes son colores que adornan tu vida.
La campana de Navidad eres tú, cuando
llamas, congregas y buscas unir.
Eres también luz de Navidad, cuando iluminas
con tu vida el camino de los demás con la bondad,
la paciencia, la alegría y la generosidad.
Los ángeles de Navidad eres tú, cuando cantas
al mundo un mensaje de paz, de justicia y de amor.
La estrella de Navidad eres tú, cuando
conduces a alguien al encuentro con el Señor.
Eres también los Reyes Magos, cuando das lo mejor
que tienes, sin importar a quien.
La música de Navidad eres tú, cuando
conquistas la armonía dentro de ti.
El regalo de Navidad eres tú, cuando eres de
verdad amigo y hermano de todo ser humano.
La tarjeta de Navidad eres tú, cuando la
bondad está escrita en tus manos.
La felicitación de Navidad eres tú, cuando
perdonas y restableces la paz, aun cuando sufras.
La Misa de Navidad eres tú, cuando te haces
alabanza, ofrenda y comunión.
La cena de Navidad eres tú, cuando sacias de
pan y de esperanza al pobre que está a tu lado.
Tú eres, sí, la noche de Navidad,
cuando humilde y consciente, recibes en el
silencio de la noche al Salvador del mundo
sin ruidos ni grandes celebraciones.
Tu eres sonrisa, confianza y ternura en la paz interior
de una Navidad perenne que establece
el Reino dentro de ti.
¡Feliz Navidad!



