Visita Superior General y Provincial 2018. En Misa

Queridos hermanos, religiosos y laicos de España:

Después de mi estancia entre vosotros, me pongo a escribiros unas letras para agradeceros vuestra acogida y hospitalidad, vuestras atenciones hacia mí. Esto me ha hecho sentirme hermano entre hermanos. Doy gracias a Dios por vuestra vida y misión al ritmo del corazón de Pavoni, para bien de la Iglesia y de la sociedad. ¡Cuántas cosas se hacen, a pesar de la escasez de recursos humanos! Dios bendiga vuestra entrega, generosidad y disponibilidad.

He celebrado con vosotros los 25 años de presencia en Albacete. Repito, una vez más, que he sentido orgullo al comprobar la satisfacción y el agradecimiento que, desde todos los estamentos, se expresaron a la Familia pavoniana. No puede ser de otra manera, un padre debe estar orgulloso de todos sus hijos e hijas, cuando ve que son queridos y apreciados por su presencia, y que su tarea se demuestra valiosa para la sociedad. Creo que debemos agradecer a Dios que San Ludovico Pavoni, y sus hijos e hijas, se hayan hecho presentes en este territorio. Doy gracias a la Familia pavoniana de Albacete (religiosos y laicos) por la preparación de este evento, de esa manera sencilla pero tan entrañable, que nos ha tocado el corazón. Agradezco también numerosa de los demás núcleos de Familia pavoniana.

He podido comprobar que, en todas las realidades pavonianas hay un buen clima de oración y fraternidad. Recordad que siempre hay que ir mejorando en la construcción de la fraternidad. El testimonio de comunión es nuestra misión. Debemos optar por el camino de la misericordia y aceptarnos como somos, con nuestras diferencias y limitaciones, y queremos no porque somos perfectos o iguales, sino porque somos diferentes y hermanos. Recogiendo el tema de la última exhortación apostólica del Papa, «Gaudee et exsultate», ayudémonos unos a otros en el camino de la santidad en la vida cotidiana. No cerremos el corazón a nadie. Procuremos resaltar las cualidades positivas de cada persona, para que vayan habitando nuestro corazón; no veamos sólo los defectos de las personas, pues esto hace que poco a poco mueran en nuestro corazón.

No perdamos el entusiasmo y la esperanza: Dios sigue guiando los destinos de la historia. Exhorto a la implicación de todos, religiosos y laicos, en la vida y misión pavonianas en los distintos lugares en que estáis presentes. Hoy día se hace indispensable la colaboración de todos, remar todos al mismo ritmo para que la barca pueda seguir surcando la realidad y pueda ser bendición para los muchachos y jóvenes más necesitados. Debemos reconocer con humildad que nos cuesta colaborar, que nos cuesta caminar y trabajar juntos. No hay otro camino que la colaboración, la aportación y la aceptación de todos. Recordemos que la unión hace la fuerza y que un reino dividido corre el riesgo de perecer.

Exhorto a mirar la realidad de nuestra familia de manera global. A veces urgidos por la cotidianidad y las necesidades de nuestra realidad, nos olvidamos que pertenecemos a una familia que tiene un proyecto común, en el cual todos debemos implicarnos. No sobra nadie, todos somos importantes, todos tenemos muchos que aportar. Respetad la pluralidad, las diferencias que siempre son una riqueza. Cada uno puede colaborar desde las cualidades y dones que Dios le ha dado; no pidamos a nadie lo que no pueda dar.

Repitiendo una vez más mi agradecimiento a todos por lo que sois y hacéis, pongo vuestro camino bajo el manto de la Virgen Inmaculada, nuestra querida Madre, y bajo la protección de San Ludovico Pavoni.

Un abrazo,

Ricardo Pinilla
Padre Superior General de Hijos de María Inmaculada – Pavonianos