«Dice Jesús a la mujer de Samaría: – El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna. La mujer le dice: – Señor dame esa agua, así no tendré más sed» (Jn. 4)

La sed representa todos nuestros deseos de felicidad que intentamos apagar de mil maneras… ¡y seguimos con sed y siempre insatisfechos!

«Señor, tengo el corazón endurecido, es corazón de piedra, peligroso, vive en alerta permanente, solo y frío.

Oh Cristo, tú que ofreces agua viva; tú, lago inmenso, fuente inagotable, sacia mi sed en tu bondad infinita.

Que se ablande mi corazón, y florezca en sentimientos de gracia y de ternura.»

«Nadie ha caído tan bajo que no pueda ser levantado por el amor» (Gandhi)

Un abrazo y una bendición para todos. Seguimos unidos en la oración y en la amistad.
Os echo de menos.
Con cariño Gianni y Comunidad