4º Domingo de Cuaresma – 2020. Fiesta de la Anunciación del Señor.
«Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en Él». (San Juan)
Señor, no te vemos ni te oímos…
y sin embargo creemos que estás aquí, con nosotros.
Tú vives en nuestro corazón que es lo mejor que tenemos.
Estás aquí y nos dices:
– Volved a mí, los que estáis tristes y cansados,
los que habéis perdido la esperanza,
los que vivís desorientados, sin sentido,
los que tenéis el corazón apagado y desgarrado.
Yo seré medicina para vosotros,
cambiaré vuestro corazón radicalmente,
para que soñéis un mundo distinto, solidario,
para que sembréis esperanzas,
para que abráis vuestras manos, siempre amistosas, disponibles,
para que el corazón empiece a arder, siempre encendido.
La mano de Dios nos lleva hasta el hermano que sufre ¿Vamos?
Un recuerdo y una bendición. Gianni.




