Jesús dijo a Tomas: – ¿Porqué me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.» Jn. 20, 29.

Señor ¿Dónde estás?

No te siento cuando es de noche y se cierran las puertas de la esperanza.

¿Dónde estás, si es que existes, el día de las desgracias y de la trampa terrorista, el día del cáncer, del infarto y de la muerte?

¿Dónde estás en los días del hambre y de la guerra? En todos los momentos desesperados, ¿dónde estabas?, ¿dónde estás?

Y Dios contestó: «Yo estoy contigo, con los atribulados. No estoy para torcer las leyes naturales o para fulminar a los opresores. No estoy para librar del accidente o de la enfermedad, para dar suerte en las colocaciones o las oposiciones.

Yo sólo estoy para acompañar en la prueba, para compartir la carga, para llenar de luz el sufrimiento. Yo estoy como mirada compasiva, como mano amiga, como espalda fuerte, como semilla de inmortalidad. Yo estoy contigo.»

– ¡Gracias, Jesús, por estar a mi lado!

¡Tener FE no es tenerlo todo claro, sino ter esperanza aunque esté todo oscuro!

Donde haya perdón, habrá paz, solidaridad y amor.

¡Ahora…. nos toca a nosotros!

Una bendición y abrazos para todos. P. Gianni