La violencia es la peor respuesta a los profundos problemas humanos de nuestra época.
El odio convierte a los hombres en monstruos. ¡Ojo por ojo! ¡Todos quedaremos ciegos!
La violencia nunca ha traído la paz, a no ser la paz de los cementerios.
El odio mata tanto al que odia como al que es odiado.
Es necesario poner en primer lugar la paz, la solidaridad, la convivencia mutua, la escucha y la estima del otro, el pedón, el diálogo fraterno, familiar, político,…
Si no se desarman no sólo las manos, sino también las conciencias y los corazones, no viviremos en paz.
P. Gianni Vettori.
Oh señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
Donde hay odio, que yo lleve el Amor.
Donde hay ofensa, que yo lleve el Perdón.
Donde hay discordia, que yo lleve la Unión.
San Francisco de Asis



