– No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida,

ni tengo respuestas para tus dudas o temores,

pero puedo escucharte y buscarlas contigo.

– No puedo cambiar tu pasada ni tu futuro,

pero cuando me necesites… estaré junta a ti.

– No puedo evitar que tropieces,

solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.

– Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son mios,

pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

– No juzgo las decisiones que tomas en la vida;

me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

– No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,

pero si te ofrezco el espacio necesario para crecer.

– No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parte el corazón,

pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.

– No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser,

solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo

 

Una vez más me acerco a tu vida para ofrecerte

lo que andas buscando y que no acabas de conseguirlo.

Te ofrezco mi «oculta presencia» que sabes que podrás descubrirla

siempre que sueñes con un mundo en el que todos podáis ser felices.

 

Celebramos la fiesta de la Ascensión de Jesús al cielo.
Celebramos también la novena del padre Pavoni que en este mundo herido por tantas injusticias, dolor y soledades, sigue siendo un amigo que te acoge, un hermano que te acompaña y un padre que te ama y te regala, ya en esta tierra, un trocito de cielo.

Un saludo y una bendición.

P. Gianni