Fiesta Centro Hogar Navidad 2021

En un tiempo en el que la incertidumbre, el desánimo y la falta de fe parecen haberse instalado en nuestra sociedad a causa de la pandemia que estamos viviendo y la soledad que han apagado muchos corazones, aún existen milagros, que son pequeñas luces que se encienden de repente para volver a robarnos una sonrisa amplia y sincera, para iluminar nuestra alma y llenarla de sueños e ilusiones y para creer que realmente un futuro mejor es posible si nos empeñamos en luchar por ello.

Sí, yo creo que existen los milagros, y uno de ellos ocurre ya desde hace años por Navidad. El pasado día 26 de diciembre, la Familia Pavoniana de Cáceres quisimos ofrecer un encuentro festivo de alegría con las personas sin hogar de nuestra ciudad que en estas fechas tan especiales sienten que el vacío y la soledad se clavan aún más en sus vidas ya rotas y que las luces brillantes que adornan las calles hacen aún más evidentes sus dificultades y problemas.

Ese día en aquel lugar sí se produjo un milagro. Y lo es cuando ves a personas que en su día a día deben hacer frente a graves y complicadas situaciones, pero por unas horas deciden que ellos también tienen derecho a celebrar la Navidad en compañía de amigos, y que también ellos pueden encontrar un motivo para la esperanza cantando y riendo, y engañando por unos minutos a la sombra de sus preocupaciones.

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Para nosotros no son desconocidos, desde hace ya algún tiempo todos ellos se han convertido en parte de nuestra vida al compartir con ellos un rato de café, charla y amistad en el Centro Hogar varios días a la semana, una oportunidad para acercarnos a ellos y conocerles mejor, además de intentar echarles una mano en todas aquellas necesidades que les puedan ir surgiendo. Gracias a estos ratos les hemos podido ofrecer a lo largo del tiempo nuestra acogida y cariño y ellos lo han aceptado con gran alegría y esperanza, sabiendo que han encontrado en nosotros un refugio donde protegerse de su soledad y poder aliviar un poco sus tristezas y dificultades.

Y creo sinceramente que por eso acudieron aquella tarde a celebrar la Navidad con todos nosotros, para demostrarle a la sociedad y convencerse ellos mismos que merecen la pena, y que Jesús nació también para ellos, a pesar de sentir cada día que muchos les dan la espalda.

En la fiesta hubo todo aquello que podemos encontrar en las familias que se reúnen para celebrar la Nochebuena en sus hogares. No faltaron los villancicos, los regalos, una buena taza de chocolate caliente y unos ricos mazapanes y polvorones. Pero, sobre todo, no faltaron las sonrisas en cada uno de sus rostros, especialmente cuando los niños les fueron entregando sus obsequios, que ellos recibieron con agradecimiento y alegría.

Y para los más pequeños de nuestro grupo estos encuentros son una semilla de justicia y generosidad que poco a poco va creciendo en sus corazones y que el día de mañana quizás les ayude a convertirse en adultos concienciados de la importancia de tender una mano a quien más lo necesita.

Sí faltaron los abrazos que esta pandemia nos ha robado y que quedan guardados para un futuro libre de miedos y contagios, pero quedaron en los corazones de nuestros amigos de la calle y en los nuestros propios la certeza de haber disfrutado juntos del milagro de la esperanza en mitad de las dificultades y de la alegría y amistad a pesar del vacío y la soledad.

Blanca Murillo

Familia Pavoniana de Cáceres

(Artículo Fiesta Centro Hogar Navidad 2021)