«¿Cómo te llamas Señor? Dime quién eres.

Y alguien me habló desde muy dentro: Yo no soy. Yo te quiero.

Búscame sólo en el amor.»

 

Dije al almendro: ¡Háblame de Dios!

y el almendro floreció.

 

Dije al pobre: ¡Háblame de Dios!

y el pobre me ofreció su capa.

 

Dije al ruiseñor: ¡Háblame de Dios!

y el ruiseñor se puso a cantar.

 

Dije al enemigo: ¡Háblame de Dios!

y el enemigo me tendió su mano.

 

Dije temeroso al sol poniente: ¡Háblame de Dios!

y el sol se ocultó sin decirme nada. Pero al día siguiente,

al amanecer, cuando abría la ventana, me volvió a sonreír.

 

Te dije: ¡Háblame de Dios! ¿y tu ……………?

 

«Creo en Dios como un ciego cree en el sol,

no porque lo ve, sino porque lo siente .» (P. Bosmans)

 

Dios es siempre un rayo de sol y de esperanza entre las tempestades de nuestra vida

Un abrazo de P. Gianni