Las luces se encienden pronto y las calles de cada ciudad se llenan de color, alegría y fiesta. Ya huele a Navidad, porque la gente llena los comercios, las calles, los bares y restaurantes…y se paran a saludarse y a desearse lo mejor para estos días tan especiales.

Muchos van deprisa buscando el regalo mejor y más adecuado para sus seres queridos, otros caminan rápido buscando los mejores ingredientes para una cena abundante en la que no falten los mejores productos en sus mesas y que todos sus invitados se encuentren felices y satisfechos.

Y sólo algunos pocos deambulan perdidos por las calles o sentados abatidos y tristes en cualquier banco de nuestra ciudad, con una única preocupación en su pensamiento: ¿dónde pasarán la próxima noche? ¿qué comerán ese día? ¿podrán llegar a tiempo al albergue para refugiarse de la dureza del invierno en estas noches tan frías?

Ellos no esperan ningún invitado para Navidad y hace mucho que no reciben ningún regalo en Nochebuena. Ellos agachan muchas veces la cabeza para no cruzarse con el dolor de la indiferencia de los demás. Algunos desean que estas fechas pasen rápido, porque son conscientes de que ellos no participan de la alegría y la felicidad propias de la Navidad, porque hace tiempo se convencieron de que, para ellos, desde hace mucho tiempo, ya no existe la Navidad… ¿o sí?

Niños Centro Hogar 2023

Como cada año por estas fechas algunos amigos de la Familia Pavoniana de Cáceres nos reunimos con varias personas sin hogar de nuestra ciudad con los que habitualmente compartimos a lo largo del año café, amistad y ayuda, para celebrar la Navidad con una fiesta especial en la que cantamos villancicos, compartimos dulces y los niños del grupo les regalan un pequeño detalle como recuerdo en estas fechas tan emotivas.

Dicen que la amistad y el cariño se forjan poco a poco con el tiempo compartido, uniendo cariño, alegría y ayudando a aliviar las penas. Por eso, ellos ya se han convertido hace tiempo en amigos, porque nos resulta imposible cruzarnos con ellos y no pararnos a interesarnos por sus vidas y regalarles un abrazo.

Uno de estos amigos de la calle nos comentaba hace unos días: “la gente nos llama personas sin hogar, pero no es lo mismo tener una casa donde poder refugiarse del frío bajo un techo cerrado, que poder disfrutar del calor de un verdadero hogar, donde sabes que hay gente que te espera y te quiere, donde puedes apoyarte en el hombro de alguien que te ayuda y se preocupa por ti y que comparte también con alegría tu propia felicidad”.

Quizás por esa razón quisimos llamar a nuestro proyecto “Centro Hogar Ludovico Pavoni”, porque quisimos seguir el ejemplo de entrega, cariño y solidaridad de este gran santo tan importante en nuestras vidas, que en su momento y en su época supo acoger a muchos jóvenes huérfanos y abandonados para darles el calor de una familia y un verdadero hogar.

Y ahora en nuestra ciudad estas personas que se encuentran desarraigadas de la sociedad han encontrado a nuestro lado una mano amiga y un refugio de paz y amistad, donde sí les merece la pena celebrar la Navidad, donde saben que pueden descansar de las miradas de compasión e indiferencia de la sociedad y donde pueden volver a encontrar la dignidad y el entusiasmo que muchos habían perdido.

Al fin y al cabo, el mejor regalo que podemos hacer a Jesús en esta Navidad es tender una mano al que se encuentra solo y llenar los corazones de aquellos que hace tiempo han perdido la ilusión y las ganas de vivir y de luchar. Será el guiño cómplice y con cariño que Jesús nos hará en esta Navidad.

Blanca Murillo – Familia Pavoniana de Cáceres