“id y anunciar lo que estáis viendo y oyendo…” (Mt. 11, 2-11)

Felices quienes siguen confiando, a pesar de las muchas dificultades adversas de la vida.

Felices quienes tratan de allanar todos los senderos de injusticias y enfrentamientos, ofreciendo esperanza con una sonrisa en los labios y mucha ternura en el corazón.

Felices quienes acarician la rosa, acercan la primavera, regalan su amistad y reparten ilusión a manos llenas con su ejemplo y sus obras.

Felices los que en el frío dan calor; los que en la noche ponen luz; los que en soledad son compañía; los que salen de su ensimismamiento y acampan, como Dios, aliado de los heridos, malheridos y marginados.

Felices los que sueñan, como nuestro Dios sueña, un mundo mejor y más humano para todos.

“Un deseo no cambia nada, una decisión lo cambia TODO”

Familia Pavoniana de Cáceres